Un recorrido por las Navidades del Sur

Espíritu de romerías, de olor a recetas hechas en casa y farolitos de colores que encienden el camino de los buenos deseos, y nos preparan para compartir con los nuestros, estos días luminosos. Cualquiera que haya nacido o visitado el Sur de América sabe que las navidades que se celebran aquí tienen un espíritu especial.

 

En LOTO del SUR queremos compartirte el viaje que emprendimos a través de las Navidades del Sur, haciendo un recorrido por Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y México.

La travesía empieza en Argentina donde la navidad se celebra con la preparación de un gran asado para compartir con toda la familia. Al igual que en las demás noches del año, en Navidad los niños acostumbran darse un baño antes de ir a dormir, es este momento el que los papás aprovechan para poner los regalos debajo del árbol de Navidad.

En Bolivia, un día antes de Navidad se tiene por costumbre celebrar la Misa de Navidad, donde las familias llevan sus nacimientos desde sus casas para que sean bendecidos en la iglesia. En la capital, los niños se reúnen para construir sus propios instrumentos para cantar villancicos en las calles, tomar chocolate caliente y buñuelos.

Subiendo por la geografía suramericana llegamos a Perú, donde huele a Chocolatada Peruana, que es preparada para celebrar distintas fiestas de fin de año. En esta celebración que suele ser para los niños, hay entregas de regalos, bailes, y sobre todo, chocolate caliente que se toma con pan dulce.

Al llegar a Ecuador, el canelazo quiteño se convierte en la excusa para brindar calor a los más queridos, y combatir el frío de la noche.

Es costumbre que los pesebres se elaboren con los trajes típicos de cada provincia ecuatoriana. Los regalos para los niños se ponen al pie de la cama, para que puedan abrirlos al siguiente día al despertarse.

Las navidades colombianas empiezan temprano al igual que en otros países del Sur, el 7 de diciembre, con el Día de las Velitas en donde las familias se reúnen para prender velas en la puerta de sus casas. Originalmente esta tradición se practica como recibimiento a la Virgen María, por eso se disponen las velas como un camino. Sin embargo esta costumbre se ha extendido en todas las familias colombianas no necesariamente con significado religioso, sino porque es sinónimo de unión familiar y para alegría de los niños y adultos. Cualquier colombiano sentirá conocida la imagen de una hilera de velitas de colores derritiéndose o una chispita mariposa encendida como memoria de infancia.

Para cuando llegamos a México, el 16 de diciembre han empezado Las Posadas. Al igual que la Novena de Aguinaldos en Colombia describen el peregrinaje de María y José en busca de posada. En México, los anfitriones de la celebración asumen el papel de posaderos, mientras con velas encendidas los invitados piden posada cantando versos, hasta que los anfitriones abren las puertas para comenzar la celebración.

 

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